domingo, 4 de febrero de 2024

YURI SOTELO ORTIZ

 

 

 

Ausente

 

No puedo fingir, pues, aunque sonría,

la ausencia de vida pronto me delata.

Nada soy, no existo, tu silencio me ata

al más miserable y sombrío día.

 

Atado al ayer, la melancolía

en mi corazón un morir desata,

la doble apariencia que el pincel retrata,

la luz que carece de toda alegría.

 

Y, en esta mentira, mi vida resiste

esta soledad de la que aprendí

que, aunque sigo vivo, mi alma ya no existe.

 

Los días se van, yo me quedo aquí

dormido en el tiempo y en tu rostro triste,

y en esta condena de vivir sin ti.

 

 

 

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