lunes, 21 de agosto de 2023

IRIS MÓNICA VARGAS

  

 

Cierta libertad

 

El día en que dejamos y abandonamos las plazas,
moríamos en silencio. Sismógrafos en todo el mundo
mostraban que habían disminuido nuestros pesados pasos.
Se habían hecho pequeñas las reverberaciones de todas
nuestras fiestas. En algunos lugares, corrían las ovejas
por praderas de asfalto, y todas nuestras voces hacían eco
detrás de las ventanas. Moríamos aislados, sin alguien
que observara la partida. Los últimos te quieros llegaban
en pantallas protegidas por escudos de plástico.
Entonces, creció el motín afuera. Se agruparon protestas,
regando por doquier la muerte que llevaban en las manos.
Rogaban por la libertad de morir como antes.

 

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