Juventud, busquemos
la tierra del faisán y del venado
Leer a Antonio Mediz Bolio¹, bajo un
atardecer de lilas y naranjos, es encontrar la dicha verdadera. Esa que nunca
se muere en el recuerdo. Y es que, en verdad, las letras, al tomarlas con
elegancia y con hondura, entre las manos trémulas de inspiración sublime,
vuelan bajo azucenas y de rosas…
Esta tarde, como una mariposa de iridiscentes
alas transparentes, he mojado mis dedos jubilosos con luz de alma. Y es que, La tierra del faisán y del venado, libro
de Antonio Mediz Bolio, me ha dejado una lección inolvidable. Este pedazo de
sueño, debe de ser leído por toda la juventud que ha perdido la sombra. Si, la
sombra. Así se llama el Rock ‘n Roll de la vagancia. En cualquiera de sus
formas.
Yo lo confieso al mundo. Y el mundo ya lo
sabe. Soy muy joven. He mojado mis ensueños con alcohol por mucho tiempo y,
relativamente, casi soy un anciano.
Pero, hoy, como el autor de este libro
maravilloso, puedo decir: “he levantado la frente y mirado las estrellas, que
caen dentro mis ojos, y, entonces, lo que hay en lo más profundo de mi pecho se
ha llenado todo de luz”. Es decir, he encontrado mi sombra.
Si licores semejantes, existieran como
manantiales regados por todo el mundo, no existiría esa lacra del alcoholismo.
Al posarse mis ojos sobre de estas alas, también posadas en emoción “hasta
nunca”, he comprendido al sueño. Porque soñar es vivir en “la tierra del faisán
y del venado”. En esta tierra maravillosa “el hombre lee con sus ojos tristes
lo que escriben las estrellas que pasan volando. Escucha lo que dicen los
pájaros sabios cuando se apaga el sol, y oye hablar a los árboles en el
silencio de la noche, y a las piedras doradas por la luz del amanecer…”.
Si todos los jóvenes, que derramamos
desorbitadamente nuestra juventud, leyéramos, cada día una página como ésta,
constituiríamos con el tiempo la legión del espíritu, de la sombra, es decir:
de los que reflejan la luz.
Jóvenes: busquemos como tabla salvadora, esa
tierra maravillosa situada entre dos alas, es decir, entre dos hojas de vuelo,
y llamémosla comúnmente: “La tierra del faisán y del venado”.
Esa zona generosa, que nos ha de prestar la
venda de la serenidad creadora, que eleva y dignifica.
El
Diario de Hoy, 11 de enero de 1959.
1.- Nota: Antonio
Mediz Bolio (1884-1957) fue un abogado, poeta, periodista, mayista,
historiador, dramaturgo y político mexicano. Uno de los más preclaros valores
de la literatura de Yucatán y de México. La
tierra del faisán y del venado, un libro de prosa poética prologado por
Alfonso Reyes, es su obra cumbre.
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