Sor
Juana vomita la cena
Mira,
Juana, este panecillo será abundante como la tierra,
con él se alimentarán los hijos de los hijos
de tu vientre, Jesús.
Juana
no contiene el asco del fruto de un vientre de donde salió
un hombre del que manó agua y vinagre,
y se lleva las manos a la boca
y se dobla en la cocina.
Reconoció el negro a su mujer en la pulpa fresca de la fruta
y el indio cayó de hinojos ante el pájaro:
antes eran iguales, vivos en esa tierra,
ahora no puede siquiera mirar el vuelo:
El pájaro está más cerca de Dios —le han dicho—,
no mereces verlo.
Ese
pan tiene la sangre de los pájaros y de las frutas,
la sangre negra estancada del negro
y la sangre roja derramada del indio.
Y
Juana se dobla, tose,
se retuerce frente al pan.
Qué pasa, Juana.
Y Juana
escupe:
pajarillos
peces de acuario
y dos hostias
blancas
como papel.
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