Guardo
un amanecer
Guardo
un atardecer en la retina
y un
relámpago azul en la tormenta.
Tengo
una sensación absurda y lenta
del
mar rugiendo en olas con sordina.
Sueño
un recuerdo de la arena fina
que
de las blancas playas se alimenta.
Me
obsesiona en la noche hacer la cuenta de cada estrella que nos ilumina.
Temo
el silencio de la marejada,
el
graznido local de la gaviota
y el
incierto destino en que sucumbo.
Amo
el viento del sur de madrugada,
la
mecha del cañón mientras explota
y
llevar el timón, marcando el rumbo.
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