A mi padre
(In memoriam)
Tu
ausencia es una grieta honda en el alma
que
horada ya una década infinita,
y yo
una niña huérfana que grita
al
ver zarpar tu barco en la mar calma.
La
fe de la que escéptica reniego
naufraga
en la razón que has educado;
no
te hallo en la otra orilla fondeado
ni
creo en el consuelo, aunque lo ruego.
Mi
mesa te reserva una maqueta
que
atónita ante mí extiende su plano,
y yo
sufro tu muerte intensa y quieta.
Inmóvil
y amputado, tu bastón
aguarda
con paciencia asir tu mano,
y
nadie me acaricia el corazón.
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