El
balanceo de mi lengua
Palabras
dulces
y
desde la salida escondidas:
la
caracola del silencio roza a la de los arrecifes…
de
donde este relato
Atropellado
por el amante del sinsentido
digo
aproximadamente esto
para
decir precisamente eso
Existo
¡ay!
luego
me piensan
(El
ciego apunta al águila
y
dispara sobre un sordo)
Es
así que vivo
lo
que veo
y
que mi voz se consagra
al
yo que se extingue
Como
el «dulce» en la duda
¿soy
el «sonido» de mis sueños?
En
esta orgía de palabras
y de
ascetas a la escucha
mi
Demonio sonoro actúa
sobre
un mundo que se niega
se
anega y se anuda
en
lo hondo de mi garganta
Hechicero
por ondas ritmos
hordas…
Para
el rito de la muerte de las palabras
escribo
mis gritos
mis
risas peor que locas: falso
y mi
ética fonética
la
lanzo como un dado
sobre
el lenguaje
En
este lado de esto
y
más allá de eso
fuera
fuera de mí
Pues
estar en otra parte
tira
de la hora primero
y el
metro a continuación
su
llegada está aquí
muro
del sonido
donde
se fusila a un héroe
infinito
cuya
marejada escondida
lanza
un tejido de palabras
—una
ínfima sábana de muerto—
sobre
el desnudo de una mujer muda
acostado
como un ocho
en
los brazos del cero
Versión
del francés de Jesús García Rodríguez
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