reliquia,
eveneser,
en la contraria
donde bebés
aplazan sus lazos
trotan, cinco a cinco
rifándose la incubadora
no me sueltan, van
desentonándose
lógicamente, al tiempo
guardan sus réplicas
para otra vida
preparan las sopas
y un bonito jabalí
que consiente en dividirnos:
no hay misa de noche
cenizas
presentes
y alimentas a tu hijo con pezuñas de caballo
todo
sea por alentar
esta aura insaciable
de
labias, atributos,
propiedades abolidas
para
qué si ni me encuentro
ni tengo equivalencia ni patitas
soy así y no te temo
—mi
madre siempre habla de esponjas
eso es importante—
todo
lo demás suena ya muy viejo
cómo las hago, las digo, las adorno
aspirar a lo universal; cosas de adultos
con brujas y retórica
sostener el pensamiento
listas
de todo aquello más
o menos fingido
la
constancia, la insolencia de ofrecer
moles a la turba
flores,
eran flores, sí
gracias, me fascinan—
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