El
Síndrome de Stendhal
A la memoria de Javier Raya
v.
Pablo Picasso: Arlequín (El pintor Jacinto Salvado)
… y
entonces
tras cruzar las galerías
del siglo del bebop y de Hiroshima,
dejando atrás a casi todas las vanguardias,
llevado de la mano
de la ansiedad y del mareo,
topé de frente con toda la belleza
y toda la tristeza
de aquel hombre —como yo—
inacabado,
prisionero de las líneas de su trazo,
espejo y arlequín
entre el bufón y el santo
… y
ahí en los corredores del verano,
ante esa estampa de resignada dignidad,
algo de mí,
dentro de mí,
profundamente
—una brizna del espíritu
inerte en la borrasca—
fue tocado
…y
así,
fuera de mí,
mi alma elevose por el aire
mientras mi carne, anclada al suelo,
vibraba tensa sobre sus fundamentos
como la cuerda de un laúd
pulsada por el pastor de Judas
… y
entonces
de mis ojos brotaron
rebaños de ternura y estupor,
de amor y compasión
por aquel príncipe de los inadaptados
… y
ahí,
bajo mis pies,
por un instante
el tiempo se detuvo
y por mi mente
cruzó la nube de una idea
de dicha y plenitud
y un instante
después se disipó
ante esa efigie de lo bello y lo imperfecto
como
la vida, el mundo,
y tantas otras cosas.
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