Ferg
Canta fuego en las entrañas
su único alarido incesante
enfrenta a los profanos
al terror que engendra
el chirrido en ascuas de su aliento.
Hierve la médula arrogante
y el súbito fragor de huesos
funde la nevada a nueve metros de su estampa.
Baja el invencible por laderas
henchido de ardor sacro
ávido de sangre
dispuesto a devorar
cabritos
infantes
campesinos.
Poseso
enfurecido
después de haber decapitado a los intrusos.
¿Qué barrotes sostendrán la ira de este lobo
enloquecido?
¿Qué muros podrán contener su embate?
Baja
tumultuoso
homicida
abatiendo los arbustos con sus ojos
desgajando los peñascos
hiriendo la llanura con la rabia que escurre de su belfo.
Un ejército de jóvenes desnudas compite en
inocencia con la nieve.
Tres veces tres, trescientas treinta y tres doncellas.
Tres veces tres cántaros de agua helada.
Trescientas treinta y tres albercas enfriando la cólera del héroe.
La bestia va cediendo.
Su sangre es soltada por los dioses.
Su carne es abatida por el frío.
Baja la carrera al penetrar el pueblo.
Cuando llega al templo
a ofrecer sus presas
ya es
nuevamente
un
hombre.
(Para
Julio César Toledo)
De:
“Kratos”
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