Cal (Zambra)
Blanca la calle, blanca
la casa,
y la luz también blanca.
Sábanas en los patios
aleteando hacia el cielo
habitado: aeroplanos
de tiza,
cigüeñas y palomas.
Cuánto blanco recuerdas.
Todo blanco: pureza.
Casa tuya. Infinito.
Cuando decías “mi casa”,
creías entender
quién eras, cuánto eras.
Pronunciabas “mi casa”
y creías entender la intimidad,
la no distancia.
Blanco tenaz recubre
actos
blancos,
voces
blancas...
Todos fueron saliendo
de la casa al exilio,
a una tierra lejana,
a la muerte.
Nadie, nadie quedó.
Ni costumbres ni voces.
Ni actos.
El vacío no blanco:
la casa derruida,
pardusca, desolada;
algunos matorrales
resecos;
ningún sonido, sólo
silencio de la carne,
silencio de tu calle
y el blanco tenazmente
en la distancia.
De: “Palos”
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