Dos versiones
con este signo
vences, con el otro
te acuchillan…
Ángel
Ortuño
Mi
sabotaje es reactivo,
expansivo,
notorio por lo burdo de sus bordes,
deshilvanado de recursos.
Es
visible,
insostenible
como una granada que luego de explotar
enunciara las razones de su daño
sin detenerse a observar
su magnitud ni sus alcances.
Mi
sabotaje se filtra
por las cornisas de un discurso balbuciente.
Hay
otro, callado,
subterráneo,
que mina lento en lo profundo del deseo,
instaura en las planicies de la calma
una región de hielo y duda
y erige su noción de honestidad
entre brumas de sospecha.
Y medra y merma:
matiza su misterio.
Cada
uno derruye a su manera
el muro de las posibilidades:
uno corroe desde adentro
mientras que el otro explota afuera.
En el centro, sus enunciados construyen un vacío.
Como
el amor de los deshabitados,
que reparte a cada hambriento
su dádiva de hambre.
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