Horizonte
Deshollejando
al viento, la dicha, la manzana…
de esta abierta calleja lunática de ahora
se nos ha escapado alguien?
Todo
lo que tiene aura, color, canciones, osamenta…
Por ejemplo la luz, el agapanto,
los ojos de la noche, voladores audaces,
la caracola atlada de ilusiones geológicas,
el verbo solferinamente erguido
en jugos cálidos o polen de peñasco y golondrina.
¿Quién
habita hoy en estos corredores
del pecho o las estrellas, del calor insurgente,
en nuestras horas lilas empozadas al fondo
de los días traspuestos
o poemas tomados de cofrecillo ajeno?
¿Todo
el vacío, toda la negrura,
solo el trueno interior que nos devora
sin ningún cese al fuego, ya sin canto posible?
¿Solo el yelo y ya sola la roseta
de dinamita extraña a alquilada, imprevista,
solo el desplome anónimo de la espiga en la frente?
Atrevida
allá al frente
una ventana en alto, su soñador abierto a la mañana,
las barandas del Cosmos, el vórtice del tiempo…
este anhelo amatorio que somos a porfía
con el ritmo vidente, raizal, constitutivo
que aguja desde adentro de la tierra
revivida o tremenda, solidaria o utópica…
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