jueves, 16 de noviembre de 2023

MARTÍN TONALMEYOTL

 

 

 

Allá afuera

 

Allá afuera, hay una ciudad de carros muertos,
árboles moribundos con la última flor de la tarde,
niños con capuchas y fierros en las manos.
Allá fuera está el otro dios llamado muerte,
pedazo de miseria que regala dinero embarrado de sangre.

Allá afuera, la música del corazón
muere asfixiada con los ruidos contaminados,
con las trompetas celulíticas de movimiento alterado,
con los gritos de sapo y de hombres barbas de zanate.

Allá afuera hay políticos con ojos de mierda
y bocas de cielo,
balas que vigilan las calles, 
perros que se comen a los ancianos,
zopilotes mansos que comen a otros zopilotes.

Allá afuera, está la flor que sembré en la boca de ella.
Ella, también está allá afuera aventando piedras.
Tendría que ir por ella, pero los brazos de mi madre
me han amarrado con coraje.

Tengo que ir por ella porque la ciudad
se ha vuelto un concierto de chatarras,
un basurero de intelectuales,
un río de aguas sucias
y ahora mismo, en este instante,
es un silencio pintado por el miedo al otro.

Iré allá afuera rompiendo la boca de mi pueblo,
iré a probar la fortaleza de mis palabras,
caminaré pensando en ella para evadir los gases lacrimógenos, 
las pulgas de muerte que se esconden entre el viento.

Aquí en mi pueblo sólo quedará mi ausencia,
un pedazo de palabra temblando en un río, 
un respiro sucio cantando mi último poema.

Iré para regresar por siempre,
para sembrar eso que tanto pienso y digo
para quitarme de encima el nombre de poeta
y bañarme de tierra con olor a ajo y cebolla.

Me iré de aquí y diré que sólo soy un hombre.
Que en mi travesía sobre la tierra
aprendí a escuchar a los árboles. 

Me iré para conocer a la muerte con su seno de huesos,
con su cara chupada y su cola seca. 
Su codicia de piscar a hombres sanos.

 

Versión del náhuatl al español del autor.

 

 

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