domingo, 26 de noviembre de 2023

MÓNICA BRAUN

 

 

 

Serotonina

 

Privado de su ración de serenidad y tolerancia por dos días mi cerebro se niega a obedecerme. Y no me basta existir ni el ali­mento en mi boca ni el agua que sobre la mesa tiembla.

Otra vez esta tristeza sin nombre ni motivo, aquí enquistada. Un peso que me aprieta los pulmones, una fisura en mis ojos que enturbia los objetos de la casa. Certidumbre del dolor. Esta niebla. Esta fiebre tan dentro, aunque insensible. Moléculas que en el cerebro se empozan sin remedio y en cuya inmovili­dad todo se estanca.

Mañana temprano iré por mi ración de luz. El equilibrio roto se puede comprar en la farmacia.

Y sin embargo digo amargura, lo escribo, lo repito, y algo de ella escapa en las palabras. Hace un momento hubiera creído que es de la desesperanza el reino de lo inamovible. Tampoco ella dura.

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