miércoles, 6 de diciembre de 2023

FRANCISCO SEGOVIA

 

  

 

El diluvio


            58
Como un cántaro se quebró la presa de los cielos
la rompieron los dioses a pedradas con sus rayos
desgarraron las nubes sus truenos y tormentas
y todo lo arrasó el agua embravecida :
no quedó en pie ni un árbol ni una mata
ni un sacerdote para guiar los rezos
ni un templo para honrarnos …

¿Y quién podría honrar ahora
a estos que ahora somos?
Aun los dioses empalidecieron
al oír cómo rugía la tormenta
cómo batían las olas y subieron
asustados se refugiaron
en el cielo de Anu se echaron
en silencio al piso como perros …

¿Cómo pudimos en qué arrebato de locura
firmar el pacto guardar silencio soltar los vientos?
¿Cómo pude yo la diosa yo la madre Araru
proferir tal maldición en el consejo de los dioses?
¿Qué aire del rabioso Enlil qué demonio
entró a mi cuerpo guió mi boca
guió mi mano y me cegó?
¿Cómo consentí el exterminio de mi gente?

¿Para poblar el cementerio de los mares
la di a luz para que fuera sólo peces muertos en el agua?
Chilla como una parturienta Inanna
gimen con ella los anunnakis
se tapan los ojos las bocas las narices …

¿Qué hemos hecho? ¿Qué hemos hecho?
—se lamentan— ¿Quién nos va a ofrecer ahora
trigo tostado la manteca de cabras y de bueyes
el unto para el pan? ¿Quién va a alimentarnos
quién trabajará para nosotros quién
hará fiestas para honrarnos
y cantará los versos y tocará el arpa quién
va a alegrarnos ahora el corazón?

¡Ha desaparecido la humanidad ha muerto
todo lo que vivía sobre montes y montañas
no queda nadie nada ya sobre los llanos ya no mugen
las vacas ya no balan las ovejas
ya no chillan las crías en busca de su madre
ni busca la leona a sus cachorros!
¡La humanidad ha muerto!
¡Ha muerto todo lo que vivía en la tierra!
¿Qué hemos hecho? …


            59
Madre Araru
madre Araru ya no llores: hubo un hombre
que soñó en sueños un hombre
temeroso de los dioses que soñó en su sueño
la furia de las aguas los rayos las tormentas
madre Araru un hombre justo que soñó que Ea
el sabio el dios prudente Ea le decía
a través de un muro de carrizos le avisaba
del agua que vendría del diluvio un hombre
Araru madre de todos un hombre sólo
soñó este exterminio días antes meses antes
y creyó lo que soñaba creyó ese sueño
y mandó construir un arca un gran barco
madre Meh consuélate no llores
un arca enorme más grande que un palacio
donde guardar del agua una semilla
donde guardar de la tormenta una semilla
de todo lo viviente una raíz guardó de todo
lo que respira y vive a ras de tierra la guardó
no llores mira que ese hombre Utanapíshtim
soñó el arca hizo el arca y ahora ves
que ya bajan de ella los rebaños que ya pacen
que ya ponen sus huevos las gallinas
y ya vuelve el artesano a sus oficios
alégrate madre Araru mira madre Meh
que ya sube por el aire el humo que ya asciende
el aroma del sacrificio y los dioses se amontonan
como moscas a oler la grasa que se quema
a alimentarse de la grasa que se quema
madre Araru mira y deja que sonría tu corazón
que se aviven tus ojos que hay un hombre
Utanapíshtim que ya funda ya está fundando
de nuevo el mundo humano 

 

De: “Siduri”

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