Los
ojos de los ahogados
Los
ojos de los ahogados
que nunca fueron sacados del agua,
ahora nadan en la corriente.
Esa vez que estuvimos toda la tarde arriba del bote,
sentimos cómo nos miraban.
Arrojamos la red y logramos subir un par a la superficie:
eran grandes y miraban tiernamente
hasta el punto de hacernos sentir tristes.
Los devolvimos al agua
y se fueron hasta al fondo.
Estamos seguros que nunca más
volvieron a cerrarse.
De:
“Rastrillar la zona”
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