Aquaman
llora el Nilo
1
Yo estuve ahí.
Primero usaron su llanto
para revertir la sequía del Mar Muerto.
Aquaman arrastró una silla entre las piedras,
se quitó el traje y se sentó desnudo.
A sus espaldas, cientos de soldados, banderas,
caracoles rotos, huesos de peces.
El atlante pidió un vaso de agua, agachó la cabeza
y comenzó a llorar durante 20 días,
hasta que el mar volvió a ondularse frente a los ojos de la gente.
Viva el renacido Mar de las Lágrimas, dijeron.
El presidente de la Tercera Jerusalén pagó toneladas de peces
voladores para festejar el milagro.
Toneladas de peces chasqueando como miles de aplausos
multiplicándose hasta las montañas orientales.
Los niños de Israel mojaron sus piernas y fueron felices.
Las niñas de Palestina cantaron en círculos y fueron felices.
Las piedras de Jordania sintieron la brisa tocando sus mejillas
y fueron felices y hacía calor
y era domingo.
2
Después siguió la resurrección del Mar Rojo,
mejor conocido entre los hebreros
como el Mar de los Juncos, o Mar de las Cañas.
Miles asistieron para presenciar el milagro.
Famosos críticos de arte, filósofos, periodistas,
presidentes de toda la tierra. Transmisiones en vivo.
Yo también estuve ahí. Aquaman
caminó sobre las rocas, pidió un vaso de agua
y colgó su traje en la silla como una piel muerta.
Después hundió sus manos en su rostro
y se quedó en silencio durante 10 minutos
que pudieron ser 10 años. No recuerdo exactamente,
pero de pronto comenzó a llorar
y como un toro de agua, se deshizo.
3
Donde antes hubo ríos, mares, lagos,
ahora quedaban caminos de piedras, depresiones, huecos.
La falta inmensa de un color azul
llenando los paisajes.
Noticias de los últimos días.
Aquaman lo hace de nuevo: Las Cataratas del Niágara
seguirán llorando otros cien años. Siguiente rescate, el Cráter de la Luna.
Robots y colonias humanas experimentan con hidrocultivos.
Celebración y fuegos artificiales en el Lago Titicaca:
Patos salvajes, truchas y huallatas festejan su renacido hábitat.
Coros de niñas cantando en quechua. Una corona de totoras para el héroe.
Las ancianas mascan coca. Los zorros de las montañas se avientan
con alegría desde los peñascos. Las gaviotas dejan caer su excremento
sobre las aguas nuevas del Perú. Aleluya.
El New China Times escribe:
Siempre consideramos a Aquaman un superhéroe menor de un país
en decadencia, sin embargo, ha estado a la altura de la catástrofe. Su llanto
bíblico no sólo ha multiplicado los peces, también devolvió a nuestra boca
una vieja palabra: salvación. De nuevo, nos aferramos a la vida en un punto
azul que flota en la oscuridad del universo.
4
Aquaman llegó al Nilo.
Colocó su silla como siempre. Su vaso de agua.
Su cuerpo desnudo y su silencio.
Los minutos comenzaron a cambiar el color de las cosas,
pero no había llanto. Acaso un camello orinando la tierra.
Dudas, miradas, murmullos. Se está quedando seco,
dijo un canciller, soplándose el calor con un abanico de seda.
Así transcurrieron el día y la noche.
Al amanecer un diamante cruzó el cielo cortando las nubes.
Entonces brotaron las primeras lágrimas de la orca
y los muertos carrizos comenzaron a humedecerse.
Los juncos volvieron a sentir el agua en sus gargantas.
Las piedras se fueron convirtiendo en tortugas,
y uno a uno, aparecieron los viejos dragones del río,
arrastrándose hasta los pies del tritón, 7 noches y 7 días
duró el milagro, hasta que el príncipe ya no pudo sostenerse.
Ambulancias. Gritos. Memes. Fake news.
Aquaman ingresó en el Hospital de El Cairo y el desierto lloró.
Las pirámides lloraron. La Esfinge y todo el Egipto
se tallaron los ojos, llenos de agua.
Al
otro día,
las casas despertaron con sus pisos mojados
llenas de peces, caracoles pegados a los muros,
cangrejos y langostas picoteando las puertas,
flamingos de Ra cruzando las calles en développés,
coros de ranas subiendo y bajando escaleras,
cocodrilos bostezando en las plazas.
Yo vi a los perros flacos de Alejandría
bajando hasta los muelles, ladrando, moviendo
sus colas felices como sonajas.
5
La Unión Planetaria de las Naciones
pidió al héroe un último trabajo:
llorar el vacío Golfo de México.
Aquaman llegó al seco puerto de Veracruz, cansado
como un cristo hecho de palos de lluvia,
pero bienvenido fue
entre jaranas y trompetas elefánticas. Calaveras gigantes de azúcar,
altísimas vírgenes de Guadalupe montadas en alebrijes colosales,
piñatas de luz neón, el rugir de los cañones del San Juan de Ulúa. Chiflidos.
Mariachis. Cristos de rábanos. Drones cortando las nubes calientes,
zumbando bellísimos. Celebración y orgasmo. Cielito lindo. Amén.
Luego vino un silencio como una sábana inmensa cubriendo la boca de la gente.
Un paisaje sordo
de miradas y murmullos. La esperanza
como un mar de rezos y razas. El arte de llorar en coro.
Un rosario de lágrimas.
Yo escuché la euforia de los antropófagos. Gritos.
Balas perdidas perforando las nubes. Tortillas al aire
como platillos voladores. Los sueños de un país sin cabeza,
celebrando: el dolor ajeno. Así fue.
6
Yo, Tales de Mileto,
primer filósofo equivocado, contemplador de eclipses
y vendedor de aceitunas, viejo fantasma de los mares,
vi caer al hijo de Poseidón como un delfín muerto…
entonces lo comprobé, también los elefantes de piedra
son de agua, hasta los mandriles a pesar de su violencia,
los hipopótamos, los leones, las hienas,
aunque sean la risa del África, tambien lloran,
600 kilos pesa el corazón de la ballena
y de todas formas se quiebra y es líquida su carne
y va llena de lágrimas por los abismos del mundo.
¿Cómo se acumula tanto mar adentro de los ojos?
¿Por qué una silla
y no 10 o 12
vasos de agua?
Nadie nunca le preguntó por qué lloraba.
A juzgar por los trabajos del sireno, su vida no fue heroica
sino patética. Esclavo de su llanto, ese cristo de agua
nunca fue un prodigio, solamente otro mamífero común,
cansado de vivir, roto entre sus semejantes. Yo lo vi deshacerse
como un tiburón derrotado, desnudo frente al mundo
y sin embargo, siempre dándonos la espalda.
De:
“La isla que canta”
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