Helecho
En
esa esquina enmohecida y cayéndose a pedazos,
un helecho cansadamente brota y crece.
Sus raíces ansiosas
no están contentas con la dureza, no están contentas
con el silencio. Y por ello es que así, cautelosamente,
exploran y estudian hacia el exterior,
aprenden a ser humildes pero, a la vez, firmes y perseverantes.
Un
helecho así de rústico explora nuevos verdores;
después de la lluvia, se estira categórico hacia los bordes de la pared.
Incluso
insiste en el apretado lodo,
resistiendo las tristezas y durezas del invierno;
para tristezas y durezas así se debe de ser paciente,
ser paciente frente al encierro.
(Alguien
empuja la podadora
el sonido atrozmente cubre toda tranquilidad)
Este
helecho verde e independiente asciende,
persigue cierta convicción
en una oscuridad colosal, al filo del alba;
de lejos parece como si pudiera ver,
ver las praderas bajo el sol,
escuchar el llamado de las praderas.
Versión
al español de Omar Pérez Rizo.
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