viernes, 9 de octubre de 2026

ALBERTO PAREDES

 


 

Isola Tiberina


Deja al Tíber seguir marchando
con subrepticios pies de algas y yerbas acuáticas
lentamente sobre sus propias aguas pesadas
como una oruga hacia su destino de mariposa
mas como si calzase las alas de Mercurio en los talones
imitando los pacientes viajes de sus lubinas y carpas

Deja al Tíber seguir pasando
no le pidas que se detenga ni que sea una figura
en el emblema de tus días
ni de la inconsistencia de los siglos
despeñándose uno a uno en el seno insondable
de la noche sin retorno

Míralo seguir yéndose
sigiloso e indiferente
a las glorias y monumentos
que honran a Esculapio o Bartolomeo el Desollado
fastos y edificaciones que los Césares papas y potestades
han fincado en este montículo de paja arena y barro
templos hoy perdidos que Roma han sido
doblegándose al sino postrero
de enriquecer el regimiento de ruinas de la urbe
las más celebradas del planeta entero

A sus lados se han erguido
palacios basílicas foros y anfiteatros
arcos triunfales de victoria pretéritas y proezas arrasadas
mercados pletóricos logias y plazas como cornucopias
villas huertos y fuentes inimaginables
figurando alegorías de los cuatro mundos
para honrar tus aguas con mármoles espejeantes
recamados de ónix y pórfido
obligando tu corriente a reptar ocultamente
para arrojarse desde lo alto
brillando a la luz de Apolo protector

Calla y mira al Tíber desde la isla diminuta
incesante en su mandato
emisario de potencias supremas
cuyo verdadero nombre ignoramos
pues los dioses ignotos y el destino
son por siempre impávidos y terribles
cegando como el oráculo
que arrancó las pupilas a Edipo desdichado

Cuando la vendimia del verano cede
cuando el otoño empieza y cae la lluvia primera
cuando se recrudecen las heladas invernales
y potentados comerciantes sacerdotes
amantes clandestinos y filósofos
ateridos y temerosos
creen refugiarse en frágiles guaridas y hogares
oyen el incomprensible soliloquio
del agua con el agua
en monótonas sinfonías sin fin

Este puñado de fango y vegetación precaria
este apenas islote a media ciudad
que se presume inmortal
se somete desdibuja y humilla
al capricho del viento y turbios temporales
la incesante marcha de las oscuras aguas

Mira al Tíber seguir pasando!

 

De: “Derelictos”

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario