El
distrito de Asakusa en Tokio (al muchacho a quien no le pregunté su nombre)
La
fría mañana de Tokio
me hacía vudú en los dedos
el filo del frío se me encajaba
en mis metacarpos
tú
casi no hablabas inglés
y yo desconocía tu lengua
fuiste
a comprar unos guantes
y me los regalaste con la misma ternura
que hubieras empleado al recitar en silencio
todas las palabras de un diccionario bilingüe
que ambos habíamos escrito
con nuestras miradas
dejé
que el mundo se congelara
o ardiera entre mis dedos
daba lo mismo:
habíamos inventado un idioma
que nadie más que nosotros hablaba.
De:
“País de nieve”
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