Realidades macabras a la Rulfo
Cállate pero ya
ya no me hables
—el hombre le decía.
Al cabo cuando me hablas
no te escucho. Hablas
y hablas y nada dices
. . . para qué hablas?
No platiques. No platiques
con la gente.
Pensarán
que buscas algo
para desaburrirte
… como que
no estás conforme…
y eso
no me cuadra.
No te rías.
Solo tú
te ríes
a boca abierta.
Yo no veo a nadie
reírse como tú te ríes.
Uuuuuujale. Otra vez
vas a llorar.
No llores.
No te das cuenta
que te ves muy fea
—pareces gata enferma
cuando lloras.
Hasta que de tanto oír
no hables
no platiques
no te rías
no llores
—sin llanto ya
sin voz
sin boca-vocabulario
sin belleza propia
de mujer inviolable—
un día
la mujer
amaneció
muerta.
©
Arte Público Press, 1995.
De: “Woman, Woman”.
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