XV
Cualesquiera las personas
que carecen de importancia al trabajo de la mirada
buscando inmortalidades en cuerpos y objetos
añorando a convertirse en miedos rotos
siendo una absoluta decisión desplomarse
en una región en llamas.
Érase un caminante
preguntándose por el absurdísimo descrito
por cualesquiera las personas que carecen de importancia
mientras se dirige al olor deambulante del fuego
que se desplaza por la avenida
de una segura muerte.
Insospechable el lugar
batido en flema, aceite, neuronas, carnes, cristalizas
pasiones simples, zonas de obras, elogios y manuales
corrida, salteamiento, lectura… y, en fin, relleno
de una gran albóndiga de cosas que se reducen
a nadas cuando la miras de lejos.
Entonces la quemadura
que se extiende ante la llanura de nuestra codicia
sumergiéndose por quioscos, tuberías subterráneas,
postes eléctricos y papeles que cargamos pensando que contienen
un mapa lo suficientemente convincente para hacernos pensar
que tenemos la salvación asegurada.
Cualesquiera las personas
imaginando luciérnagas en el corazón
con dos bloques de infierno en la mirada.
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