jueves, 22 de octubre de 2026

JOSÉ SAED AYUB

 

 

 

 

Pretérito imperfecto

 

Cuando te viera por primera vez,
lenta, sigilosa, cuidadosamente,
iba a acercarme a ti,
como, curioso, se aproxima un gato
a otro gato desconfiado.

También con lentitud iba a tocarte
(como se toca un instrumento musical recién nacido),
a descifrar con prudencia tu sonrisa,
a desnudar de ruidos, con el reverso de mis yemas,
el lóbulo de tus orejas.

Te iba a pedir que musitaras buenos días,
iba a tañer en tu garganta la oscilación de la mañana.

Se iba a tratar de arrinconar el tiempo,
de estrechar la distancia con pequeñas cortesías.
Y, en esa carretera que conduce hasta tu casa,
con la tarde coloreada por tu voz durante horas,
cerrar, despacio, el abismo entre las manos.

Iba a ser perfecto.
Pero —con razón así lo nombraron los gramáticos—
iba es pretérito imperfecto.

Ya cerca, apuro el paso, me apresuro.
Tranquila, silenciosa, con cuidado,
te alejas,
como se aparta un gato herido
de un gato desconfiado.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario