Hay cosas peores
1/
Un
asunto de falta
de luz. Una estación a punto de quedarse
casi vacía. Una mano cualquiera
soltándose para oír ahora
el tacto desprendido de sí misma.
¿No bastaría
con eso?
2/
Fuera
aliento. Fuera palabra.
Se alejara de la raíz
por culpa de la atracción
aprendida de un cielo nuevo
o que fuera por lo menos un cielo.
Dijera
que sí
mirando los avellanos.
3/
No
es necesario acercarse
para escuchar nada.
Las marcas en la tierra, solas
a modo de rastro de nadie,
se dispersan simplemente
a consecuencia de la sequedad
o de un lenguaje que la diga.
Con que así se consigue
la atención de los demás.
La locura se pasa… repites.
4/
Sin
aire dividiéndose
en puntos alcanzados de más aire
pero sin luz, sin un poder
al que renunciar por el hecho de ser un poder
más… difícil va a ser
pasar el día
que nos espera.
5/
Buscando
otra forma
de buscar otras palabras
por un trance parecido al vacío,
pronunciada sin voz,
esa palabra
súbita o no
es justamente la que quedaba
aún por oírse alguna
vez por aquí.
De: “Peor que pedir”
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