Lo del agua vuelve al agua
Sentados
al borde de la playa
Hiroki y yo en el mar de Okinawa
las olas nos acariciaban la espalda
nuestros cuerpos eran balsas
atadas al muelle del deseo
el oleaje nos abrazaba y jalaba
Hiroki
era un hombre de sílice
y yo traía puro granizo caliente
entre mi lengua salada
la
arena era nieve fósil
Hiroki tomaba un puñado
y las olas le arrebataban
a lo que él se aferraba
“Lo
del agua vuelve al agua” —pensé—
el amor vuelve siempre a sí mismo
se repite pronunciando diferentes nombres:
un día te llamas Martín, otro Frank y al mismo tiempo Hiroki
pero nunca puedo hablarte con la misma boca
sólo te digo barca, tierra marina, mójame
mientras escapas dejando pura sed entre mis labios:
(El
amor siempre regresa disfrazado
con otra cara y otro cuerpo
pronunciando otros hombres).
De: “País de nieve”
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