miércoles, 6 de septiembre de 2023

ÁNGELA GARCÍA

 

 


 

 

Mi tacto se pretende duro y blando
como gota de agua
en cada una de tus vértebras.

Palmas de las manos
sobre toda la llanura de la espalda
sobre el abismo de los muslos,
detrás de tus rodillas.
Yemas de los dedos rodeando los hombros,
presionando,
pulsando tendones y nervios.

Abro mis brazos para que encaje en mi pecho
la vibración de tu tórax,
los radios solares de tus huesos,
el enigma de tu médula
hasta que me broten lágrimas.

Te acaricio como si mis dedos supieran cantar
como si sostuvieran una nota musical
arduamente lograda.

Te acaricio con el mapa celeste de mis cicatrices,
tatuaje irreemplazable, testigo mudo
que me trazaba el camino a ti,
con cuya inaudible voz te hablo.

 

De: “La palabra liba”

 

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