Excursión
1
En
un bosque puedes ver por primera vez
un oso o un ciervo.
O desaparecer.
Es más posible esto último.
Los ciervos corren tan rápido
que no es posible contemplarlos.
En cambio, desaparecer es algo que puede pasar
con solo recostarse en la hierba.
Desaparecer debería ser llamado como otra forma de hacer excursión.
Y debería hacerse por lo mismo,
otro tipo de equipo para internarse entre la espesura:
suministros y bolsa de dormir adecuados
para la circunstancia de desaparecer.
Otra forma de hacer una fogata.
Es claro que alguien que está desaparecido
mira de otro modo el fuego.
Alguien debería poner letreros a mitad del bosque que indiquen
que se está próximo a desaparecer
y por consiguiente, advirtiendo que durante las siguientes semanas
la foto más luminosa de los desaparecidos
será pegada en las cercanías.
2
Lo más posible es que después de un tiempo
yo desaparezca.
Es lo más posible.
Y a los dos o tres días empiecen a buscarme los amigos
y la mujer que amo.
Alguien de seguro dirá: “la última vez que lo vi
tenía los ojos muy pequeños”.
Y alguien más buscará rastros en la hierba que tal vez indiquen
el último lugar donde estuve.
Lo más seguro es que una foto mía se pegada en los muros blancos;
lo más seguro es que sea esa que fue tomada
el día que salí al jardín y hacía fresco.
Lo más seguro es que con el paso del tiempo
la foto se despegue y vaya a dar al suelo
y alguien la pise por accidente quedando la huella de su zapato
sobre la imagen de mi rostro.
Es posible que los amigos y la mujer que amo se cansen de buscarme
y decidan mejor ya no salir a pegar fotos,
en el fondo lo sabían: tarde o temprano iba a desaparecer.
De:
“Rastrillar la zona”
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