Aposentos
del aire
Está
la casa sola, y entra el día
inundando la estancia
de promesas, de imágenes.
Y entra con pie descalzo, como entonces,
ese temblor humano, la algazara
que sube de la calle
donde el vivir arrecia, nos convoca.
Y es luz lo que respiro:
claridad que se ofrece a quien la mira
con el brillo insistente
de los seres en su sola presencia,
como un fuego extendiéndose,
consumiéndolo todo,
por el que todo existe y sobrevivo.
Existir es arder;
vivir, quemarse: ir dándose a la luz
que todo lo transforma y lo enriquece,
si la miras de frente, aquí, en la estancia
donde, árbol de fuego,
tu crecimiento es llama;
su consunción, memoria de la vida.
Y es luz lo que respiro
en estos aposentos donde el aire
no contiene las formas.
Y es fuente de prodigios, pervivencia
de una verdad que dura,
quemadura de sombras,
grabándose en la frente a fuego vivo.
De:
“La llama y la ceniza: Antología poética”
No hay comentarios:
Publicar un comentario